Entre bordados duerme mí niño
En olanes que se guardan en caja de madera
Luego dormira en la tierra
Caerá en manos de caronte
En telas blancas de no retorno
Entre las veladoras
Murmullos se preguntan:
¿De quien es la mano asesina?
Entre oraciones entendemos: las balas a nadie pertenecen
Las balas siguen perdiendose.
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