A paso firme demanda el afan
Aunque en la tierra, en el fango
Se hinquen todavía cruces blancas.
Ninguna reza nuestro nombre
compañeros, aún no llega la ocasión forzada.
El último latido, la final bocanada.
Frente a sus estándares
No temeremos
Resistan y muerdan con colmillos despiadados
Ataquen con tendon salvaje y hervor sanguíneo.
Jauría rabiosa
Entre límites que se encogen
Iracundo Leónidas, se ha convertido en lobo
El suelo de las ardenas, treme con el enemigo y sus botas
Sus rifles
Sus máquinas de guerra.
El águila de hierro sobrevuela oliendo la sangre y la pólvora
Sucia, asquerosa arpía de la ruina y la desgracia.
Eleven la mirada a las verdes praderas
Tomen fuerza del ideal que les palpita
En las puertas del infierno
No pereceran
Abran los brazos al plomo, a las minas y su metralla
Compañeros, abracen la gloria a costillas de sus bajas.
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