Captados por una cámara de seguridad y la omnipresencia de las doctrinas
Los dedos que salen de las paredes para acusar
Las voces de sirena lloran un delito
En persecución esquivamos el tiempo
Reescribimos los finales teniendo escrito ya el principio
Somos el coyote y el correcaminos
De madrugada se oyen el motor, sus rugidos de bestia herida
Durmiendo en las mismas ciudades con un nombre diferente
No tiene hogar quien anda a prisa
No saques las llaves aún, no levantes el pie que se acerca el día.
Si no vuelvo a tu puerta, es porque dieron conmigo
Nunca les dije mi nombre pero me encontraron
Usaron tu olor como referencia
En el asiento trasero una vieja conocida.
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