domingo, 31 de julio de 2022

No hay cama para tanta gente.

Rebuscan los tachos con esmero, negociando hallarse el uno en los otros.
Allanando el fondo del vertedero, en susto aspiran la decepción de que si, de que no.

¿Que niebla vaporosa te hizo estimar encanto en la falacia de caducos hombres?

Recoges los pedazos disgregados que Freud planteó y precisas un campo entre los distintos aparentes.

Pero aparentemente siguen ocurriendo distintamente igual que los demás.

Náufragos, en una barcaza de papel y cartón
Mar aquí
Mar allá
Y todos traen tijeras.

Tantos monos de latón palmotean fraseologia, paja, sofista necedad, que por necedad sigue siendo perverserante.

Cuando la luna se levanta, los sapos repican y los hombres querrán aliviarse.

¿Que noche empañada te hizo suponer nobleza en las diabluras de obras sin autor?

Frustrado, averiguas que no hay cabida ni estancia para  desdichados ni pusilánimes
No hay cama para tanta gente. 

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