cuatro voces se hicieron Una
Contándonos sobre hombres de ninguna parte, con identidad pero sin nombre
Cuatro locos en una colina que ven con ojos caleidoscopicos las luces del norte
Un día en la vida una armonía con sabor a miel o a cebolla vidriosa
A partes iguales nos hizo reír y llorar
Dorados sueños sin repetición, que cada vez se ponen mejor
Un océano de tiempo que ya no ahoga, se vuelve etéreo e ínfimo luego de reparar el agujero
A través del universo veo el largo y sinuoso camino
Que pide ser andado
Que promete ocho días a la semana donde esta ese alguien que se puede haber necesitado
Todos tienen algo que esconder pero no lo temo
Al final se que solo necesito amor
Siempre tuve miedo a estar contento, la alegría es un arma caliente
Pero con añorada prudencia puedo salir a jugar
Aquí, allá, a todo lugar

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