Uno se cree, que los gatos se nos acurrucan por cierta complacencia o por amor.
Más buscan un calor con que entibiarse.
Así son los gatos de cama, los gatos de sofá.
Se enroscan a nuestros lados, ya tibios van de su bienestar a sus asuntos.
Perseguir un ratón
Rasgar las paredes
Rodar una pelota
Y al despertar no les divisamos resbalando en la angustia de que no volverán a ronronear a nuestro lado.
Pero repentinamente aparecen al escaparse el olor de un pescado
Así son los gatos de cama, los gatos de sofá.
Que no extrañan la casa pero en ella no quieren dejar de habitar
Se nos escapan por los ventanucos
Las puertas mal cerradas y las celosías
Para ir a maullar en algún tejado con cortina de metal.
Así son los gatos...terminan en la cama después de haber estado en el sofá y vuelven a casa a remorder los huesos de la nada.
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