Un crío es enviado a por leña y agua
Pasa rodeando lomas y montes
Evitando aquella montaña fosca de arbustos lúgubres.
Pasa pie tras pie, en un movimiento de huida como de travesura
Pero solo le habita el sentir molesto de que alguien a lo lejos incrusta la mirada.
No devuelve una ojeada con atisbo de sospecha
Lo que le mira desconoce y le siembra una horrida fascinación con tintes de curiosidad.
Se repite para si que las cumbres no tienen ojos con que ver o sospechar
Ni los burruscos son garras con intención de aprisionar
Al día que sigue después de una vida: Cambia su trayecto
Se coacciona y se impone pasar por la montaña sinuosa para saberse varón
De piedra en piedra
De loma en loma
Trepa en cada exhalación una certeza
Un rayo que se cuele en una nubarrasca y alude una verdad
En la cima divisa
Un hombre que blande la tizona en el aire
Hiriendo a nada
Atacándolo a todo
Agitado con ojo loco mortal, ha de pelear con espectros que no se miran
<< Que ridiculez, y yo importunándome miedos, tan solo un viejo alucinado escondía esta cumbre>>
Se arrellana sobre el suelo, y por harto periodo lo ve luchar con cierta sospecha o curiosidad de si sostiene duelo con una invisible aparición o fantasma.
<<Guerrero! ¿Contra que lidias batalla?>>
El sonido del filo contra el viento calla
Se acerca la figura encorazada
Y en el oído del muchacho combatiente enuncia:
<<El reflejo de un poeta, guerrero visceral, es buscar su misma alma.
Tan perversa confusión ennegrece sus ojos hasta no saber donde empieza ni termina su existencia>>
Desde ese día el niño boto la cubeta con agua
Tomando un trozo de leña amenazo al aire
Y se batió en duelo contra todo y contra la nada
Hoy dos hombres revolotean las espadas en la cima de una montaña oscura.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario