Tal oscuridad guardan algunas cosas que pobre de la luz que pueda brillar sobre ellas.
La tumba se va abriendo entre dentadas de tierra con cada mal augurio que oscurece sobre ella.
La tez deshojada y gastada, empiezan a hacer remembranzas a mí cara y al clamor dispar que rodea.
Tales heridas son las que dejan una cicatriz tan profunda en el corazón que un aullido no alcanza
Para purgar y del dolor liberarse.
Sin embargo esperas desesperando en un anhelo de amores.
Pero la cruz en tus hombros reza que no confiaras en un alma viva nunca más.
Y el clamor dispar que rodea todo tararea una canción:
Así es vivir sin compañeros
Del modo que morimos sin ellos
Ya sea en una tumba o pudriéndonos con sábanas en un sillón.
Y a lo que encierra la tela y el cuero del cojín es todo lo que podemos llamar nuestro de verdad
La carne, el agujereada alma y lo que sostiene el hueso y la calavera.
El barro primigenio tiende a caer a la tierra a como la cabra corre al monte.
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