A cuatro casas de mi casa, viven los hombres que no tienen una
Su sombras en la noche se levantan, a escarbar latas en la basura
Sin una hada que los cuide entre los arboles y el frío
Transitan huérfanos en una ciudad raptada por los rascacielos y la suciedad
En juegos de niño se esconden entre las autopistas y el matorral
Se esconden para tragar humos venenosos
O para escupir la vida en bilis de cirrosis
A cuatro casas de mi casa, viven los poetas que nunca escribieron
Al menos tienen el primer requisito para los pretenciosos
Fantasías alcohólicas
Y por un acierto balbuceado creerse filósofos.
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